El ligoteo a la francesa, visto por una italiana
Traducido por Xurxo Ventos. Ver artículo original en italiano
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Elena, una italiana en París, ha abierto el blog "Italiani Pocket" para ayudar a sus connacionales a superar el choque cultural de la vida en París. En la categoría "usos y costumbres", Elena trata un argumento de interés universal: el contraste entre las formas de ligar de los franceses y los italianos. Para una romana, los franceses son verdaderamente raros: o demasiado cautos, o demasiado agresivos o… obsesionados con el trabajo.
1. EL FRANCÉS BARRIOBAJERO DE LA BANLIEUE
Mientras caminas por la calle oyes una voz macarra que dice: “Eh mademoiselle, t’es charmante”* (léase con tono yoyo hip hop que significa: “Eh, señorita, eres una preciosidad”).
Tú te das la vuelta y miras al tipo con gorra con la visera del revés en la cabeza, el chándal plateado con una pernera subida y la otra bajada, las zapatillas deportivas doradas y el cadenón y querrías decirle: “¿¿Pero tú te has visto al espejo?? ¿Y te crees que vas a ligar conmigo?”… ¡craso error!
Si reaccionáis así os arriesgáis seriamente a sufrir una agresión (hablo por propia experiencia), por lo tanto tenéis que pegaros una sonrisa fingida en la cara, decir “Merci” y seguir de frente.
Si después el tiparraco continua con: “Allez, mademoiselle, on va boire un verre?” (Eh, venga, vamos a beber algo), vosotras seguid sonriendo y tirad de frente.
Mientras tanto, en Roma…
“Quilla, guapa! ¿Tieneh el culo que te habla? ¡Ven pa’cá!”
“¿Pero qué te has creído? Anda, déjame en paz”
“¡Venga, mujé…!”
“No, gracias”
“¡Anda, vamoh!”
“No”
“¡Que vaaaaamoh!”
“¡Mira que llamo a la policía!”
“Vale, chao”
2 EL FRANCÉS DE LAS MIL PARÁFRASIS
También en la calle, te aborda un francés que no te gusta para nada, o ya estás comprometida (en ambos casos, la frasecita mágica que os revelaré os será útil).
El francesito os dice: “Buenos días, la he estado siguiendo desde el metro (NdA: aun menos mal, 1º por el hecho de que me tratas de USTED, aunque aquí es normal, 2º ¡porque me has seguido!) y me parece usted verdaderamente atractiva. Me preguntaba si no le disgustaría venir a tomar algo de beber conmigo”… ¡no es broma, aquí hablan así!
Entonces salta la frase mágica: “Ooh, muchas gracias, pero estoy volviendo a casa, me está esperando mi novio. Pero ha sido muy amable de su parte, hasta la vista”
Y en este punto el francesito os abandonará con un “Bueno, qué se le va a hacer, ha sido de todos modos un placer, hasta la próxima”…
Mientras tanto, en Roma…
“¡Eh, guapa, te tengo fichá dehde hase un rato! ¿Y si vamoh a bebé argo?”
“No gracias, tengo novio y estoy volviendo a casa”
“¡Y yo no soy naíta celoso!”
“No gracias, de verdad, y además no me gustas ni un poco”
“¡Bah, no tengah pena, que cuando me conozcah te enamorah!”
“¡Mira que llamo a la policía!”
“Vale, chao”
3. EL FRANCÉS PEGAJOSO
Estás en una fiesta, o bailando, o donte te dá la gana, y te estás divirtiendo con tus amigos.
Hay un francesito que te hace tilín un poco y decides ceder a sus intentonas, así por diversión, creyendo que el día después se olvidará de ti… solo que…
… ¡el día después, el francesito te llama (¿le habías dado el número?) y te llama “ma chérie”, quiere salir contigo, te coge de la mano y casi casi te pide que vayas con él el sábado al Ikea como si estuviéseis juntos desde hace años!
El único modo de despegároslo de encima será, por desgracia, ¡ser malas! No hay frasecitas mágicas que valgan en esta situación, un “¡Oh, nene, estaba borracha, me quería divertir, pero ahora chao, hasta nunca!”, será suficiente.
4. EL FRANCÉS BORRACHO
Estás en una fiesta, o bailando, o donde te dá la gana; y hay un francesito que te gusta un montón, pero que normalmente es siempre serio, reservado y cerrado. Pero esa noche te agarra en un baile sexy durante toda la noche y tú crees haber hecho al fin mella en su corazón… el problema es que… el día siguiente él finge no acordarse de nada (¿o no se acuerda de verdad?).
El problema de esta ciudad es de hecho que todos están obsesionados con las ambiciones, con los objetivos y con la competición, cosa que durante la semana se traduce en estress, seriedad y en algunos casos en frustración.
Lo único que justifica el hecho de estarse divirtiendo es el hecho de estar completamente borracho, por eso durante el fin de semana todos se transforman (unos para mejor, otros para peor) bajo los efectos del alcohol… desde luego, no se llega a los extremos de los ingleses, pero quand même…
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