Immigración: ¿quién debe adaptarse al otro?
Traducido por Raquel Caamaño. Ver artículo original en inglés
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¿La integración significa que la minoría se adapta a la mayoría o es sólo cuestión de ‘¿Quién estaba aquí primero?’? Una pregunta difícil planteada por la bloguera Anna Raccoon. Nuestra dama inglesa, que emigró felizmente al sur de Francia, propone su pintoresco ejemplo de un pueblo plagado de casas con dueños ingleses para contarnos una historia sobre la integración. Desde las estanterías de su supermercado a un sorprendente informe sobre la población de Flushing (Nueva York), el tema de la integración es mundial.
La sabiduría popular de los pubs es que la población emigrante es la que se tiene que integrar, cambiar su modo de vida, aprender el idioma y adaptarse a la comida extraña. Son sólo un pequeño sector de la población principal y no deben pedir que se cambie nada para acomodarse a sus necesidades.
A menudo esto es más fácil decirlo que hacerlo: aprender otro idioma lleva su tiempo, cambiar la manera de vestir hace que te sientas raro y seguro que no hay nada más difícil que abandonar el confort de la comida de tu juventud.
Cuando llegué por primera vez a Francia, la única comida ‘inglesa” de que la que disponíamos aparecía una vez a la semana en los puestos del mercado. El comerciante llegaba invariablemente tarde, el legado del puesto vacío al hábito inglés de quedarse en cama. Cuando llegaba por fin, una horda voraz se abalanzaba sobre él, apoderándose de mostaza inglesa, una rareza en la tierra de las docenas de mostazas diferentes; de queso cheddar, en un país en donde hay un tipo que queso diferente para cada día del mes. Todo a la venta a precios desorbitados.
El puesto del mercado dio paso a tiendas en los pueblos dominados por casas con dueños ingleses, tiendas en las que te recibían con un confiado ‘monsieur/dame, bonjour’ cuando entrabas pasó a un severo ‘Good Morning’ para establecer el hecho de que allí no había cabida para las tonterías francesas. Las estanterías estaban cubiertas con grasa de pella Atora, infinitamente preferible a la grasa fresca que implicaría dirigirte al boucher francés; pan blanco rancio Mother’s Pride y salsa en gránulos Bisto…
Al final los supermercados adquirían primero una pequeña sección de una estantería para esos ingredientes ingleses, después un pasillo entero. Ahora organizan los pasillos con señales en francés e inglés para los que no se dan cuenta de que Thé es ‘tea’ y Café, ‘coffie’. Incluso los anuncios por megafonía se realizan en inglés y francés. Sospecho que los franceses ven este desarrollo con mucho más recelo y resentimiento que la acogida de las señales de tráfico en polaco por parte de los ingleses.
Por supuesto, el mercado tiene un papel importante en esto. El mercado simplemente hace todo lo que puede para llegar a los grandes clientes potenciales base. ¿Qué sucede cuando el cliente base llega a ser superior a la población aborigen? Es lo que acaba de suceder en Flushing (Nueva York).
La población aborigen de Flushing es ahora anciana, la mayoría hogares con personas solas. No comen mucho. Un pedazo de pollo, un solitario pastel de carne. No era suficiente para mantener el supermercado Key Food, el último establecimiento que cubría sus gustos. Todas las tiendas son poseídas y administradas por asiáticos.
Las tiendas asiáticas sirven a la mayor parte de la población de Flushing, que aún están aprendiendo inglés y que no quieren abandonar la comida de su juventud. Les gustan los fideos chinos y el Bok Choy. Les es más sencillo comprar cuando las señales están en chino. Los comerciantes mandan.
Las tiendas de comestibles no son el único origen de tensión. Los residentes también se quejan de las señales en chino y en coreano en negocios como farmacias y servicios de transporte privado. Las señales no se traducen al inglés, así que los residentes no saben si algo está a la venta o si la furgoneta va al mismo destino que ellos.
Ahora la burocracia está interviniendo para pedir a los comerciantes que pongan señales para identificar la comida en inglés y que ofrezcan comida nativa para la población anciana que no tiene la suficiente movilidad para desplazarse a otro lugar ni conocimientos de internet para comprar on-line.
Desde luego en el Reino Unido habrían habido protestas si la burocracia hubiera intervenido y pedido que los negocios privados tradujeran las señales al punjabí u ofrecido ciertos alimentos ‘por orden de’.
¿Habrían las mismas protestas si llegara a ser necesario proteger a una población minoritaria de esta manera cuando la minoría fueran indígenas ingleses o franceses?
¿Significa la integración que la minoría se adapta a la mayoría, o es una simple cuestión de ‘¿quién estaba primero?’?
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